Todo comienza con una amenaza

Estándar

28/Noviembre/2013

EL 23 de noviembre, sábado, se conmemoró el Día Internacional contra la Impunidad. La idea es llamar la atención de la sociedad, los Gobiernos y los organismos internacionales sobre la existencia de “una cultura de la impunidad que estaba alimentando un clima en el que algunos podían cometer crímenes sabiendo que podrían marcharse sin consecuencias”, como señala la directora general de IFEX (red internacional que agrupa a más de 80 organizaciones que defienden la libertad de expresión en 60 países), Annie Game.

 

Pero, qué es la impunidad. ¿Únicamente se puede hablar de impunidad cuando se asesina a un periodista y se simulan investigaciones para que los culpables no paguen por ello? De esto, lastimosamente, tenemos abundantes muestras en América Latina. Colombia y México son los rostros de este tipo de impunidad. No obstante, no es el único. En realidad, el asesinato de periodistas es el último paso de un clima de violencia que en la mayor parte de casos empieza con una o varias amenazas, que generalmente no se investigan, no se las toma en serio o incluso, las autoridades fomentan y celebran.


En el informe sobre el estado de impunidad de IFEX, Grupo de América Latina, que se presentó el pasado jueves 21 en La Paz-Bolivia, se cita a Frank La Rue, Relator Especial para la Libertad de Expresión de la ONU, quien  al presentar su informe al Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra el 19 de junio de 2011, afirmó que “el problema para asegurar la protección de periodistas en todo el mundo no está en la falta de normas internacionales, sino en la falta de capacidad o de voluntad de los gobiernos de aplicar medidas eficaces”. Y se puede añadir que (impunidad) “se puede entender que implica permitir que graves agresiones contra este derecho queden sin castigo, bajo un clima de permisividad de parte del Estado.”


Pero, ¿qué sucede cuando la impunidad no es una “falla” del sistema. Un efecto no deseado de las carencias en los sistemas de Justicia de un país, sino más bien la impunidad es parte de un modelo que exige el control de la prensa y que como parte de ello fomento el castigo y la amenaza en contra del pensamiento crítico?


En nuestro país las amenazas, agresiones, cierre de medios, impedimentos de cobertura, enjuiciamientos, establecimiento de un cerco legal restrictivo, no solo no son rechazados y condenados por el Gobierno y sus agentes. Todo lo contrario, se genera un ambiente de hostilidad, se denigra y difama periodistas y medios de comunicación de forma sistemática, se exhiben los rostros de trabajadores de la prensa. Por esa razón se eligió como caso paradigmático el del periodista Martín Pallares, quien ha sido denigrado por altos funcionarios, ha sido desafiado a darse de golpes por el presidente de la República, ha sido amenazado de muerte e invitado a “irse” del país por los partidarios del actual estado de cosas. Sin embargo, hasta ahora no se conoce de alguna acción real de las autoridades para frenar estas agresiones. ¿Cómo podría suceder algo así, si son  propiciadas por ellas mismas?
 

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