El Caribe ataca de nuevo

Estándar

El Uber más divertido de Washington DC es un Rav4 que lo conduce Thuff y aparte de un magnífico y absolutamente kitsch altar pagano a la diversión con lamparillas chinas a los costados, el auto está tapizado de postscripts de todos los colores dónde los clientes comentan su experiencia a bordo de tal nave.

Así que con semejante incentivo, el que sonara a todo volumen Despacito, en la versión de Luis Fonsi y Justin Bieber era casi, casi como estar viviendo en el guión en la película de un fan de David Lynch. Reconozco, haberme divertido con la experiencia y maravillarme con el regreso de Twin Peaks, pero eso lo dejaremos para otra conversación.

Descubro el agua tibia y digo que cada vez hay más artistas latinos haciendo lo que llaman el crossover y saltando a la Billboard. Lo han hecho Shakira, Daddy Yankee, Juanes… En fin, pero desde La Macarena, versión remix con frases en inglés, pero su letra intacta en español, no había otro éxito en el segundo idioma de los EE.UU. dominando las listas de éxitos de este país y del mundo. La Macarena, recordemos, fue bailado por Bill y Hillary Clinton, en un célebre episodio. Seguramente no vamos a ver nunca a Donald Trump bailando Despacito con Melania y mejor que sea así. Despacito es jazz, en el sentido promiscuo del término: La sensibilidad que conecta a New Orleans con el Caribe, a New York con Santo Domingo o con el quebrado San Juan y a Miami con La Habana… Pero dado que La Habana está perdida, la conexión es una vez más con Jamaica.

Ya sucedió con el hip hop y vuelve a suceder ahora. El sound system jamaiquino se vuelve adueñar de la radio estadounidense y le da una salida al estancamiento del hip hop que estaba desesperadamente buscando renovación. Hay que escuchar, los éxitos del verano y sabrán de lo que les habló.

Los supremacistas blancos dicen que se debe rescatar la herencia europea de los EE.UU. y para ello quieren cercenar la razón con un muro que corte su relación con la realidad territorial y de esa forma borrar su toque de sensualidad. Eso es lo que asusta. No es la primera vez, el periodista inglés Johann Hari, lo cuenta en su imprescindible, “Tras el grito” o como se inició la guerra contra las drogas. Allí tenemos a Harry Anslinger, director de la Oficina Federal de Narcóticos, la actual DEA, quien eligió como uno de sus primeros objetivos a la cantante Billie Holiday. Compárese su historia con la Judy Garland. Judy murió joven y hermosa, apenas 47 años. Billie joven y acosada, 44 años. En realidad, asesinada por las fuerzas del primer zar antidrogas. Decenas de años después Johann Hari escribe “Harry no podía controlar la circulación de drogas, pero había empezado a comprender que sí podía controlar la circulación de ideas”.

El asco que sentía Anslinger hacia la marihuana era porque podía hacer que mujeres blancas tengan sexo con jóvenes latinos o negros. ¡Horror!

Mientras tanto Billie denunciaba en “Strange Fruit” -un desgarrador relato sobre los linchamientos y ahorcamientos de afroamericanos en el Sur del país- las consecuencias de ese odio a la población negra. Un odio que motivó su propio encarcelamiento y la persecución por parte del hombre fuerte de la política antinarcóticos hasta el final de sus días.

Hari dice y le creo: ”Billie Holiday es la muestra de que la guerra contra las drogas se hizo por motivos políticos e ideológicos, no por una cuestión de salud pública, hasta el punto de que los colaboradores de Anslinger se ensañaron con la cantante de jazz, la sometieron a torturas psicológicas”.

Por suerte, la gente libre escoge música y con ello escoge sensualidad. Y la sensualidad es un planeta consciente de sus derechos. Despacito es todo lo que importa al final de la noche. Con quien te vas o te dejas de ir. Si te vas con tu señora del brazo, perfecto. Si eres miembro de la orquesta y te vino a ver tu mujer, maravilloso.

El punto está en la barra y en los callejones de dónde sale la banda y pululan las prostitutas. ¿Qué haces? ¿Te vas? ¿Te juegas? ¿Dónde voy a dormir?

Esa es la diferencia entre Despacito con Justin Bieber y El Manicero canción clásica de los cincuenta. Los callejones… Dónde la vida recupera intensidad.

Claro, si tienes la belleza de Fonsi y el dinero de Justin, la cosa no pasa de ser una anécdota… ¿Pero que pasa si eres más feo que Trump en el jardín de rosas de la Casa Blanca y más pobre que Tiger Woods después del tercer juicio ¡Ah! lo que te queda es ir cantando por la vida que tienes un cucurucho de maní, si tienes el talento y la personalidad, claro. O… Por lo contrario, si tienes la cara de amanecido feliz, murmurando Despacito. En fin, que no voy a juzgarte: La vida es 30 minutos…

Antiguamente, hasta los ochenta, el mundo se dividía quienes eran fans de los Beatles vs. los de los Rolling Stones. Eso ya tiene 50 años y está más que obsoleto.

No existe. ¿Quien conoce ahora a Mick Jagger aparte de quienes escucharon la canción de Maroon 5? ¿Paul McCartney? Es un abuelito que puede pasear feliz por el Bronx porque nadie lo conoce… Pero Fonsi, Justin Bieber,  Daddy Yankee… Señores y Señoras, la cosa es seria.

Yo creo que ahora deberíamos dividir el mundo y ni siquiera dividirlo, simplemente entenderlo,  entre quienes van Despacito y quienes van por un Cucurucho de maní.

Ahora que estoy tratando de avanzar con mi inglés, leo a Hannah Arendt y sus reflexiones sobre los retos que significa el manejo de un idioma no materno. Especialmente para la escritura. Pero, me anima saber que las fronteras son más difusas de lo que pensaba y que al final del día, New York sigue siendo el puerto más al Norte del Caribe y que la gente siempre prefiere comunicarse.  Cómo sea. Venciendo la torre de Babel. Ese es el verdadero sentido de la global.

¿Despacito o Maní? Yo, voy por lo dos: un cucurucho de maní, despacito.

Mientras…

Estándar

Señores Representantes de la Embajada de Canada, Delegación de la Unión Europea y de las Agencias de Naciones Unidas en el Ecuador.

Escribo esta carta a nivel personal, sin que represente la posición institucional de Fundamedios.
Agradezco su invitación para asistir al acto por el Día Universal de los DDHH que han organizado en la Universidad San Francisco, este 17 de diciembre.
Tengo que excusarme de participar en tal evento, pues a parte de extemporáneo (el día de los DDHH fue el 10 de diciembre), considero que se trata de un acto que no está acorde con la situación real de los DDHH en el Ecuador.
Mientras se organiza este foro, el hermano Carlos Pérez Guartambel, presidente de Ecuarunari, ha sido apresado, golpeado,  enjuiciado, encarcelado y despojado de la compañía de su pareja por el solo hecho de defender el agua y los derechos de los pueblos indígenas.
Mientras celebran este foro, el cana de TV Ecotel de la ciudad de Loja ha sido despojada de sus equipos y clausurada.
Mientras llevan adelante este acto tenemos que lamentar más de 350 agresiones contra periodistas y la vigencia de una Ley de medios que es la más restrictiva de este Continente.
Mientras conmemoran esta fecha, 21 activistas están en la cárcel por el el solo hecho de protestar legítimamente ante la violación de la Constitución con la aprobación de unas espurias reformas constitucionales en la Asamblea.
Mientras están reunidos en tal foro, decenas de familias han sido desalojadas en Tundayme violentamente por la Policía para dar paso a la minería a gran escala.
Mientras celebran el Dia Universal de los DDHH, el Gobierno espía y ataca cibernéticamente a activistas, opositores, periodistas y defensores de DDHH.
Mientras están allí, decenas de personas sufren la violación de su derecho al trabajo y a una vida digna, al ser despedidos de sus empleos.
Lamento así mismo que no se haya producido, en su momento, algún pronunciamiento público y vigoroso de sus delegaciones sobre el cierre de Fundación Pachamama, el intento de cierre de Fundamedios o frente a las graves violaciones al derecho a la Libre Asociación, a través del Decreto 16, y la Libertad de Expresión, a través de la Ley de Comunicación.
Personalmente, y creo que ningún verdadero activista de DDHH, puede ver silenciosamente esta situación.
Espero que en algún momento, lo valores democráticos y de defensa de los DDHH que sus países representan, puedan ser expuestos con la fortaleza que se requiere. Por ahora, solo veo, con tristeza, pasividad vacía y eso me impide asistir al acto que organizan. Es lo que me dictan mis principios.
Un atento saludo,
César Ricaurte

Así mismo es…

Estándar

“Si en un país, al Presidente no se le puede decir fascista y asesino, eso no es una democracia”.

Miren lo que se dice de:

Bush

Obama y Obama

Clinton y Clinton

Incluso en una Monarquía, eso sí democrática, se puede decir esto Juan Carlos I, jefe de los torturadores o esto...

Aznar

Uribe

Los Kirchner

Peña Nieto

Tony Blair

Podemos continuar con una larga lista…

A ninguno de estos gobernantes, que llegaron al poder por mayoría de votos se les ocurrió enjuiciar y mandar a la cárcel a quienes los llamaron como los llamaron.

Lo dicho: Si en una democracia, no puedes llamar asesino o fascista a tu Presidente, no vives en una democracia…

La naturaleza de la democracia es que los ciudadanos cuestionen, escruten, se burlen, del poder, de quienes lo ejercen o representan, incluso en términos “chocantes”.

En el Ecuador, el Presidente Correa dice que no se puede llamar fascista ni asesino a quien ostenta el poder. Quien lo haga será enjuiciado y, además, anuncia que ganará el juicio. Algo sobre la que no cabe ninguna duda. En medio de todo esto, el Presidente, me acaba de llamar loco tres veces, arrogante, “brillante”, “merecedor de un Nobel”, con los aplausos y gritos de fondo de sus partidarios que podrían que me envíen a un asilo. El poder, quienes lo ejercen y/o representan sí pueden insultar y burlarse de los comunes.

Lo dicho: “Si en un país, al Presidente no se le puede decir fascista y asesino, eso no es una democracia”.

 

 

IMG_7301-0.JPG

El Estado de propaganda

Estándar

Publicado originalmente en Diario Hoy, el 13/Septiembre/2012

Afiche de la película chilena "propaganda".

Afiche de la película chilena “Propaganda”.

No sé si les pasa lo mismo, pero con dolor del alma he preferido apagar el televisor y privarme de ver las eliminatorias mundialistas ante el verdadero acoso que se sufre con la publicidad oficial. No exagero, cada minuto se suceden las menciones y spots de los “Avanzamos Patria” o de la construcción del nuevo Quito, mientras el alcalde se abraza con sus electores… Hemos llegado a un punto de descaro impresionante. Y está clarísimo por qué no venden los canales incautados. La jugada es maestra y se llama falta de transparencia o ausencia de rendición de cuentas.

Como los canales incautados son empresas de derecho privado, administradas “temporalmente” por el Estado, escapan (según su propia interpretación) de los controles normales a los recursos públicos. Como, además, deben “preservar su valor”, entonces cualquier práctica o estrategia comercial es lícita. Pongamos que hubiera sido Ecuador TV el que compraba los derechos para retransmitir las eliminatorias. Por lo menos, se habría tenido el derecho a preguntar ¿cuánto pago? ¿En cuánto está vendiendo los espacios de publicidad? ¿Quiénes son los auspiciantes? E incluso se podría debatir si es conveniente que un canal estatal compre los derechos del fútbol. Con los canales incautados, de un plumazo se ahorran todas las explicaciones. Sencillamente, no tienen por qué darlas.

Pero más allá del truco para no rendir cuentas, es fundamental preguntarse sobre la legitimidad misma de la publicidad oficial. Si bien, en buena parte de América Latina (México o Venezuela, para no ir más lejos), se ve como normal que los gobiernos de todos nivel y de todo signo se autopromocionen, esta práctica está lejos de ser normal en las democracias desarrolladas, sobre todo de Europa. Y existe una buena razón: el recuerdo del papel que jugó la propaganda política en las dos guerras. En especial, la propaganda de los regímenes nazis y fascistas.

En la exposición “El estado de la decepción” que estuvo abierta en el Museo del Holocausto de Washington D.C. se podía ver cómo Hitler, en persona, aprendió las técnicas más avezadas de propaganda con lo que hacían los aliados con los mismos alemanes durante la I Guerra Mundial. Luego el pavoroso recorrido nos conduce a la imagen de Hitler mirando al horizonte mientras la juventud enarbola una bandera y las autopistas relucen con el nuevo sol… Más tarde llega Goebbels y la propaganda se usa para estigmatizar a los enemigos de “Alemania”, en especial a los “siniestros” judíos…

Así que en las democracias modernas, el acuerdo tácito es que no se puede entregar al poder político una herramienta tan poderosa como la propaganda, porque cualquier cosa puede pasar. No hablemos de holocaustos. Pueden ser hechos más pedestres como que se usen las cadenas nacionales para aclarar lo que desayuna el presidente porque “el compromiso con el pueblo y la verdad”, así lo exigen (espeluzna que quienes administran el Estado se declaren, además, los propietarios y administradores de la verdad). O que se usen los recursos públicos para promocionar a personajes políticos de forma “ilegal”, como lo monitorea la organización de la sociedad civil Participación Ciudadana, según notas publicadas en la prensa.

Autor: César Ricaurte – Ciudad Quito

 

Crónica de una emboscada

Estándar

El Aguante

He tenido que dejar reposar este texto unos días. No siempre, la indignación es la mejor guía para una pluma. En muchos casos, sí, pero cuando el debate se ha ensuciado tanto, es mejor respirar y con una gran bocanada de aire fresco en los pulmones tratar de nadar hasta la orilla.

Este texto es la historia de unas brazadas contra un torbellino de censura que amenaza con engullirlo todo.

La mañana del viernes 18 de julio de 2014 participé de una entrevista, en radio Democracia. ¿Tema? El 16 de julio de 2014, el Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información y Comunicación, Cordicom, había expresado su “preocupación” por las informaciones y opiniones que han sido vertidas en los últimos días por los medios de comunicación relativas al proyecto de Código Monetario y Financiero que se debate en la Asamblea, e instó a los medios “a la…

Ver la entrada original 1.794 palabras más

Crónica de una emboscada

Estándar

He tenido que dejar reposar este texto unos días. No siempre, la indignación es la mejor guía para una pluma. En muchos casos, sí, pero cuando el debate se ha ensuciado tanto, es mejor respirar y con una gran bocanada de aire fresco en los pulmones tratar de nadar hasta la orilla.

Este texto es la historia de unas brazadas contra un torbellino de censura que amenaza con engullirlo todo.

La mañana del viernes 18 de julio de 2014 participé de una entrevista, en radio Democracia. ¿Tema? El 16 de julio de 2014, el Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información y Comunicación, Cordicom, había expresado su “preocupación” por las informaciones y opiniones que han sido vertidas en los últimos días por los medios de comunicación relativas al proyecto de Código Monetario y Financiero que se debate en la Asamblea, e instó a los medios “a la práctica de opiniones éticas que prevengan injustificados temores sociales”. Y añadía: A través de un comunicado difundido en la página web institucional, que “de forma prevalente circulan expresiones que, sin la debida constatación, contextualización y rigurosidad, han generado opiniones débilmente fundamentadas que podrían ocasionar inquietudes injustificadas en los depositantes y otros actores del sector económico y productivo ecuatoriano y extranjero, así como en la sociedad en general. Esta práctica contraría las normas básicas de la ética periodística y no contribuye en nada al debate y entendimiento del referido proyecto”.

Tal advertencia había sido interpretada por muchos periodistas, analistas y sectores de opinión como una invitación a la “censura previa”. Fundamedios habló de “advertencia” en una alerta emitida el mismo miércoles 16 de julio. Y, yo de forma personal, califiqué a tal comunicado como un acto de intimidación.

El comunicado del Cordicom era un despropósito total. No lo digo yo. Decenas de voces se alzaron indignadas ante la advertencia. Hay más. Si se analiza, en el comunicado se ve claramente cómo el Cordicom viola la Constitución y las leyes y se toma funciones que no le competen y se ponen a interpretar la Constitución de la República, acto que solo corresponde a la Corte Constitucional o al Congreso. Literalmente dice el comunicado: “La Constitución de la República de Ecuador, en el artículo 18 numeral 1, reconoce el derecho de todas las personas, de forma individual y colectiva, a buscar, intercambiar, producir, difundir y recibir información veraz, verificada, oportuna, contextualizada, plural, sin censura previa acerca de los hechos, acontecimientos y procesos de interés general y con responsabilidad ulterior. Esto significa, conforme lo determina la normativa vigente, que toda información de interés público, entendido como aquel que puede afectar los derechos ciudadanos o el orden constituido, las relaciones internacionales, o que pueda causar pánico o alarma social, debe cumplir con criterios de rigurosidad”.

En estos párrafos, el Cordicom introduce elementos que no están en la Constitución para interpretarla a su modo: Uno, el concepto de información de interés público. Dos, la misma definición de ·información de interés público, definida ad hoc para que calce con el llamado a la censura que hacen. E incorporan un criterio que tampoco está en la Constitución, aquello de “la rigurosidad” que lo tratan de deslizar dentro a los ya problemáticos calificativos de “veraz, verificada, oportuna, contextualizada, plural”.

Finalmente, pero no de menor importancia, los miembros del Cordicom, se vuelven magos para transformar “información” en “opinión” y mezclarlo todo como si fuera una sola cosa. El truco lo realizan en el párrafo continuo del comunicado: “Con estos antecedentes el Cordicom, como órgano que regula el derecho a la información y comunicación en nuestro país, observa con preocupación la forma en que a través de diferentes medios de comunicación social vienen difundiéndose informaciones y opiniones relativas al proyecto de Código Monetario y Financiero y su trámite en el Legislativo, con afirmaciones sobre posibles “riesgos” en la estabilidad del sistema financiero ecuatoriano, de producirse la aprobación de la referida propuesta”.

Cabe señalar que los subrayados son míos, pero está clarísimo. La pregunta es: ¿Se puede esperar mayor grado de arbitrariedad, incoherencia y manipulación de unas autoridades que reclaman para sí el derecho de decir a los medios lo que es verdad y lo que no, lo que es ético y lo que no? Ya realizada la transmutación de opinión como información y las dos mezcladas como “expresiones”, continúa de esta forma: “De forma prevalente circulan expresiones que, sin la debida constatación, contextualización y rigurosidad, han generado opiniones débilmente fundamentadas que podrían ocasionar inquietudes injustificadas en los depositantes y otros actores del sector económico y productivo ecuatoriano y extranjero, así como en la sociedad en general. Esta práctica contraría las normas básicas de la ética periodística y no contribuye en nada al debate y entendimiento del referido proyecto”.

Con ese contexto: Al mediodía del jueves 17 recibí una llamada de Gonzalo Rosero, director de Radio Democracia, preguntándome si podía compartir una entrevista con Paulina Mogrovejo, consejera del Consejo de Regulación de la Comunicación e Información conocido como Cordicom. Lo acepté, había escuchado entrevistas de la consejera y me parecía que a diferencia de otros consejeros, se podía mantener una conversación civilizada. Para esto, al mismo tiempo que el Cordicom advertía y exhortaba a los medios para que se autocensuren, se emitía un comunicado sobre Fundamedios y hablaban de boicot, en medio de una serie de calificativos que desdice de su calidad de autoridades que, se supone, deben estar investidas de ponderación y serenidad. Por eso, en la organización decidimos llamar al Cordicom a la calma y rechazar los términos del comunicado, como era obvio.

Esa noche, muchos nos fuimos a dormir con la preocupación de la detención de tres dirigentes sociales, la agresión física a una periodista que cubrió la marcha de los trabajadores a la Plaza Grande y el operativo realizado por gente del Ministerio del Interior con la Policía de Migración en el acto de cierre de Fundación Pachamama y la detención momentánea de tres activistas. Así nomás.

A las 07:45 llegué a Radio Democracia y sin ninguna advertencia previa me encuentro con la sorpresa de que el Cordicom había decidido enviarme no una, sino dos consejeros. Hernán Reyes, profesor universitario estaba allí… Este señor, desde que se convirtió en censor designado, había expresado públicamente su odio personal… Confieso que evalué irme. En esas condiciones, la posibilidad de un diálogo civilizado se desvanecían, pero… pensé que dejar esto como un monólogo, no era lo más apropiado. Me armé de estómago y me quedé.

Luego Gonzalo Rosero explicó al aire, que la noche anterior, como a las 9pm, había recibido una llamada de una funcionaria de nacionalidad española del Cordicom para decirle que en el Consejo había decidido que también debía ir Hernán Reyes a la entrevista, de lo contrario no se presentaría. Ante el chantaje, el periodista cedió. Tampoco me avisó de las nuevas condiciones. Juzguen ustedes mismos, cómo están las cosas. Imaginen a los consejeros sesionando y decidiendo que para un debate con el director de Fundamedios, tienen que asegurarse superioridad numérica, porque de lo otro…

Puedo decir que en Radio Democracia se trató de emboscarme y estaría siendo literal. Los consejeros acudieron con un ejército de funcionarios: fotógrafa, camarógrafa, un encargado de tuitear en vivo que solo escuchaba lo que decían los consejeros, especialmente de Reyes, y un largo etcétera.

En realidad, el viernes 18 de julio se intentó lincharme, ya no solo mediáticamente, como ha hecho con el aparato de propaganda gubernamental y los operadores políticos disfrazados de periodistas que están a su servicio.

Me senté en una esquina, al lado de Paulina Mogrovejo. Apenas abrí el Ipad, para revisar mis notas, sentí la mirada escrutadora de la consejera y enseguida le pasó un papelito a Reyes. Noté que tenía perfectamente establecido en un documento impreso las “líneas argumentales” de su intervención. Esto va a ser guerra, pensé. No me equivoqué. Los consejeros cumplieron la rutina del policía bueno y del policía malo a la perfección. Por supuesto, en este caso hablamos de la policía del pensamiento. Primero, la suavidad de Paulina Mogrovejo. A continuación, Hernán Reyes con toda la agresividad.

Mi intervención se dio al final de la primera ronda. Fui interrumpido de forma grosera y constante por Hernán Reyes, pero dije lo que tenía que decir:

1. Entiendo el nerviosismo del Consejero y el mal humor de los consejeros: Les toca defender lo indefendible una Ley de Comunicación repudiada unánimemente, con más de 40 pronunciamientos en todo el mundo, que la señalan como un serio ataque a la libertad de expresarme libremente.

2. Hice un recuento de las actuaciones de la institucionalidad creada para vigilar y castigar a los medios, periodistas y ciudadanos, de la cual el Cordicom es un organismo más. Son hasta siete sistemas de vigilancia creados para vigilar o “monitorear” a los medios 24 horas al día, siete días a la semana.

3. Reiteré mi posición personal que el comunicado del Cordicom era un acto de intimidación a los medios, que se alineaba íntegramente (demostrando su cuestionable independencia) a los pronunciamientos de ministros y asambleístas del partido de Gobierno, quienes desde el primer minuto actuaron para sacar de y a los medios de la discusión del código.

4. Argumenté, que podían llamarlo como quieran, pero en el fondo el Cordicom se había tomado la potestad de señalar qué se podía decir y qué no se podía decir en la discusión del Código Monetario. Utilicé las mismas palabras de Paulina Mogrovejo para demostrarlo: no se puede hablar de desdolarización, tampoco de que el Estado va a controlar los ahorros de los ecuatorianos. pero, justamente, el debate sobre una Ley se basa en sus posibles efectos. Unos dirán que serán muy positivos, otros que son negativos. Se trata de hechos futuros, de posibilidades que son explorados por las herramientas del análisis.

Lo que vino a continuación en Radio Democracia fue, por decir lo menos, incómodo. La consejera Paulina Mogrovejo señaló que debíamos discutir de lo que “importa a los ciudadanos” (la buena) y a continuación Hernán Reyes desde que tomó el micrófono se volcó en ataques de todo tipo (el otro policía). Lo interrumpí para decirle que pare los ataques y le hiciera caso a su propia compañera. Se armó el zafarrancho. Reyes me miraba con un odio incontenible. Supongo que para el oyente habrá sido insoportable. Pido disculpas a ellos. En mi descargo, puedo decir que trataba de evitar que el panel se convirtiera en lo que se convirtió.

El consejero del Cordicom no paró en ataques durante toda la intervención. Adivinó mis “maliciosas intenciones”. Habló de incoherencia, mezclando posiciones de varios actores como si fueran todas de uno. Conocía lo que leo y no leo (“no ha leído la Ley”), en fin, se dijo tal cantidad de mentiras, medias verdades, simples infamias, que resulta inoficioso apuntar una por una. Y, además, aburrido.

Por supuesto, el ejército de funcionarios que acompañaban a los consejeros solo escucharon de una oreja y se atrevieron a hablar de “debate” entre Fundamedios y Cordicom. Es increíble para un organismo que se toma la potestad de juzgar la ética de los periodistas, que exhorta a los medios sobre cómo deben realizar su trabajo, que se atreve a dictar cátedras y establecer parámetros de lo que debe ser el periodismo… responsable.

Al final de la entrevista, me despedí de todos, le abrí la puerta a la consejera Paulina Mogrovejo y me quedé conversando unos momentos con el periodista Jorge Ortiz convocado para la siguiente entrevista. Con el rabillo del ojo, alcancé a ver cómo el consejero de gris entero se dirigía encorvado y malhumorado hacia el ascensor, seguido de una parte del séquito del poder.

Cadenas de prepotencia

Estándar

“Prepotentes”, con esa palabra calificó Fernando Alvarado, secretario de propaganda del Gobierno, a la cadena de TV Ecuavisa por haberse atrevido a protestar frente a la orden de la Secom de transmitir un programa de opinión de un canal de TV confiscado por el Estado.

En buen romance, la imposición de contenidos a los medios de comunicación se llama censura previa. Ecuavisa lo denunció, como antes había transparentado los efectos autocensuradores de la Ley de Comunicación. Protestar frente a los abusos de poder no se llama prepotencia, se llama valentía. Desde el poder, claro, la visión es otra: si no te sometes como los mandriles y sin chistar, cometes el peor delito de todos, la prepotencia.

La censura previa vía imposición de contenidos a los medios es lamentablemente una constante en el Ecuador, pese a que los académicos al servicio el poder y los contratistas de la censura traten de negar lo evidente: hasta agosto de 2013, la Secom ha obligado a los medios audiovisuales ecuatorianos a la retransmisión de 2 181 “cadenas nacionales”, 1 651 en TV y 530 en radio, con un total de 15 621 minutos de emisión. Hoy, por supuesto, la cifra se ha multiplicado.

En realidad, prepotente es quien abusa de su poder y evidentemente la Secom lo hace utilizando para ello oscuros marcos legales que se instauraron en la dictadura y que no habían sido utilizados por ningún Gobierno, incluida la misma dictadura militar, como un mecanismo de censura, tal como se lo ha hecho desde 2007.

Y también un enorme poder mediático que ha acumulado. Al punto que al mismo Fernando Alvarado le basta levantar un dedo o mejor dicho un tuit para ordenar gigantescas operaciones de propaganda como la que se montó en días pasados contra Diario HOY. Lo más interesante es que ya ni siquiera se cuidan de evidenciar el manejo grotesco de medios que se autocalifican de “públicos” y cuyos directivos tienen la osadía de reclamar independencia. El sábado 29 de junio, Alvarado escribió en su cuenta de Twitter lo siguiente: “He leído con asombro e indignación cómo el titular del@HoyComEc miente sobre la situación del diario, en su versión impresa. Frente al engaño del@HoyComEc en el que culpa al gobierno y a la nueva Ley de Comunicación de un supuesto deterioro a “sus libertades” no hay otra opción q aclarar pronto sus falsedades y exponer las verdaderas razones por las q este medio deja de imprimir sus diarios”.

Abracadabra: desde el 1o. de julio de 2014 los medios en manos del Estado y la Secretaría Nacional de Comunicación (Secom) emprendieron la campaña de desprestigio en la que llegaron a acusaciones gravísimas con supuestas fuentes anónimas, en unos casos, o información que está en manos de diversas instancias del Estado, alguna incluso confidencial.

El manejo de los medios como mecanismos de propaganda y no de información, una vez más queda evidenciado con las declaraciones del Secretario Alvarado, en las cuales acusó a Ecuavisa de prepotente: “Como Secretaría de Comunicación nos vemos obligados, mediante instrumentos que nos da la ley, a generar espacios de comunicación donde la ciudadanía pueda ver las dos visiones contrapropuestas una con otra”, indicó. ¿Cómo? Rebobinemos… ¿Un programa de opinión de un canal de TV, que se supone que guarda cierta independencia y conducido por un periodista supuestamente imparcial, se decide en las oficinas de la Secretaría de Comunicación, al punto que sus funcionarios son los que negocian hasta el “talento” de pantalla?

Y hablan de prepotencia…